jueves, 30 de noviembre de 2006

Las farolas de Gran Via

En estos días asistimos en Granada al inicio de uno de los muchos debates estéticos o patrimoniales que tras cierto tiempo se generan en la ciudad a raíz de alguna iniciativa sobre el Patrimonio Histórico más o menos polémica. En este caso concreto se trata de la reforma de la Gran Vía, una de las arterias urbanas más importantes de la ciudad y sometidas desde algún tiempo a un proyecto de reordenación urbana que pretende, sobre todo, modificar la imagen y uso del espacio público de dicha calle. Entre las modificaciones incorporadas destacan unas farolas cuyo diseño pretende reienterpretar la tradición granadina desde la estética actual. Para evaluar el impacto que esta innovación estética podía generar en los ciudadanos, el Ayuntamiento ha optado por situar provisionalmente algunas farolas y esperar la respuesta ciudadana. Ésta ha llegado fundamentalmente a través de unas pintadas muy ilustrativas en las que se proclama: "la Gran Vía clásica".

¿Ha actuado correctamente el Ayuntamiento con esta especie de globo sonda para observar la respuesta ciudadana? ¿Debe hacer caso a esa respuesta? ¿Cómo se mide esa respuesta ciudadana?, ¿por las pintadas?, ¿debemos, en ese caso, todos los ciudadanos con opinión definida hacer pintadas exponiendo nuestra postura?, ¿por los artículos de opinión que los ciudadanos más activos, más influyentes o a veces simplemente más ociosos escriben en los periódicos? ¿Debe la estética evaluarse socialmente? ¿Debe el ayuntamiento imponer su criterio, es decir, el de los arquitectos ganadores del concurso?

Como puede verse se tratan de preguntas mil veces hechas en el ámbito de la estética urbana, aunque escasamente planteadas en el ámbito propiamente patrimonial. De lo que estamos hablando es de la evaluación del interés público, del interés general que fundamenta cualquier acción de tutela, que sustenta la propia existencia del Patrimonio Histórico. No debemos, por tanto, tener miedo a las consultas populares, a la evaluación popular, a la intervención social amplia y fundada, alejada de la demagogia y oportunismo político que suele presidir esas llamadas a la opinión pública.

1 comentario:

Egeria dijo...

A mi personalmente me encantan las farolas