lunes, 15 de septiembre de 2008

Stop al Toro de la Vega

Tordesillas es un pueblo español a orillas del río Duero en la provincia de Valladolid, conocido históricamente por el famoso tratado que lleva su nombre firmado en 1494, en donde se repartieron el dominio territorial del nuevo mundo españoles y portugueses.

Hoy también se le conoce por el Toro de la Vega.

En honor a Nuestra Señora la Virgen de la Peña se celebra esta fiesta; el espectáculo está "regulado" por el Ayuntamiento de Tordesillas y tiene su normativa.


Se obliga al animal a correr para cruzar el puente, mientras le clavan lanzas, y cuando llega a la vega del otro lado del río, ya se le pueden dar lanzazos mortales; antes, sólo lanzazos para herirlo y/o atravesarlo. Cuando cae, el autor del teoríco ataque mortal, tiene derecho a cortarle los testículos y, aunque ya no está bien visto (¿?), a pasearlos clavados en la punta de su lanza. Como premio, el Ayuntamiento le da una insignia de oro y una lanza de hierro forjado.
Es muy difícil imaginar qué tipo de intelecto humano, enfermo y retorcido, puede disfrutar con esta práctica, casi psicópata donde las haya. Es más difícil aún poner todo este paquete sádico debajo de la alfombra de la cultura. ¿A dónde vamos en este país con estas tradiciones miserables? Imagínate entre ese gentío vociferante, ante un animal sangrando lleno de heridas, acribillado, mugiendo de dolor y de espanto.

Texto de Álvaro Múnera Builes


"Una muchedumbre de bárbaros, armados con lanzas medievales terminadas en afiladas hojas de 33 centímetros de longitud, persiguen a un toro por el campo, hundiendo las terribles lanzas en cualquier parte del cuerpo del animal, que muere después de un cruel martirio y un sufrimiento terrible". (ANPBA)


Si esto es cultura o tradición, yo soy cura...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Maldito ser humano amante de estas ferias