miércoles, 20 de mayo de 2009

“Los Hippies carnívoros” de Campofrío

La campaña publicitaria de Campofrío “Vegetarianos”, con su supuesto toque “humorístico” ridiculiza el vegetarianismo y el rechazo al consumo de productos animales, lo que ha provocado la indignación de las personas partidarias de esta opción. Ante las quejas de los vegetarianos, esta publicidad fue retirada temporalmente, aunque posteriormente se volvió a emitir. La empresa se escudó en el supuesto humor del spot para justificar la ridiculización de los vegetarianos.

La imagen de la familia vegetariana que muestran, resulta totalmente irreal, arcaica, desfasada y ridícula. Ningún vegetariano se ve identificado por esa familia. Resulta muy frecuente en televisión, prensa, publicidad, etc. dar una imagen falsa de los movimientos más críticos con el “modelo de consumo”. A menudo se los tacha de violentos, extremistas, locos, idealistas, desfasados… En definitiva, se trata de desacreditarlos frente a la opinión pública, ya que su discurso puede ser una amenaza para “el sistema”.

La opción del vegetarianismo es elegida en buena parte por respeto a los animales, pero cada vez son más las personas que la eligen porque supone la defensa de un modelo más sensato social y ambientalmente. Aquí hay algunos datos que ponen de manifiesto lo dicho anteriormente:

• Una vaca ha de alimentarse con casi 10 kg de proteína vegetal para producir 1 kg de proteína animal de consumo humano.

• La persona que centra su dieta en la carne, para conseguir en torno a 2.400 calorías/día, requiere 1,5 hectáreas de terreno dedicadas a ganado. Si la misma persona basa su dieta en trigo, podría alimentarse con 0,12 hectáreas.

• Media hectárea cultivada con arroz y judías puede dar de comer a seis personas.

• En los países industrializados, un 80% de los cereales se emplea para alimentar animales.

• Una parte importante de la quema de bosques en la Amazonía proviene de la constante extensión ganadera para satisfaces las demandas de las cadenas mundiales de hamburguesas.

• El ganado se cría en las explotaciones intensivas, contra-natura, encerrados la mayor parte del tiempo, con muy poco espacio para moverse, alimentado con piensos… . Además estas granjas son muy contaminantes.

Así pues, la opción de no comer o reducir la ingesta de alimentos de origen animal contribuye a reducir la deforestación, el uso de combustibles fósiles empleados en labores de cultivo, la contaminación de las aguas… Una alimentación que diera más prioridad a los productos de origen vegetal permitiría una mejor distribución de la alimentación y podría ser un paso clave a la hora de erradicar el hambre en el mundo.

Fuente: Ecologistas en acción

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